Llueve y al día siguiente las montañas de la ciudad amanecen azules. Los conquistadores seguramente llegaron un día como este. Entendieron al valle como lugar para un poblado, quizás una pequeña ciudad de provincia. Entendieron que algunas muertes serían necesarias, tolerables.
Doscientos quince años después, de una pequeña ciudad de provincia, llegaron los conquistadores. Necesariamente entendieron la muerte, el valle, como un amanecer azul, tolerable.
Cuatrocientos treinta años después, de las montañas llegaron los conquistadores y la ciudad era azul. Seguramente entendieron al valle como su provincia y una lluvia de muerte seguía siendo tolerable, necesaria.
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Hoy estoy de citas: “Todo vuelve eternamente”, Nietzsche dixit.
Desde que publicaste este post me pasa algo raro. Cada vez que entro aquí no puedo evitar leerlo. Me gusta mucho y siento que tengo ganas de decir algo al respecto. La vaina es que nunca sé QUÉ decir.
Un abrazote
Muchas gracias Lennis!
Quizás eso era. El gesto de compartir.