Son las diez y la música llanera acaba con la posibilidad de una noche tranquila. Me estaciono en la ventana y bebo. Intento descifrar las formas de esa fiesta vecina y otros asuntos. De pronto, una brisa fría sube por la intercomunal y con ella, llega el olor de diciembre a la ciudad.
No hay posts relacionados.
Loading...
Suele pasarme en las tardes o temprano en la noche, me asomo al balcón de mi casa y lo siento. Entonces me digo: ya llegó diciembre. Aunque en el calendario aún diga octubre o noviembre, no me importa. Siempre pensé que eran cosas mías. Diciembre huele distinto, digo, y la gente me mira raro. Pero es verdad, hay un olor tan propio de esos meses que llega con la brisa, que lo hace definitivamente distinto a los otros meses.
Aún no lo he sentido, pero lo estoy esperando…
Comadre, afinidades electivas
Yo también pensaba que era una cosa mía. Hay que intercambiar locuras para saber que no se está solo en el mundo.
Gracias por el comentario. Un beso.