Ocupan toda una fila en el avión. Ella habla con acento latino, él con el de Brooklyn. Los tres niños hablan castellano. Luego de que mandan a apagar los celulares, ella llama para despedirse, presumiblemente una vez más. Cuelga y comenta algo que no puedo discernir. Él responde con cierta condescendencia.
Los cinco se mueven mucho. Uno de los niños, el más inquieto de todos, insiste -¡Papi, papi! -señala hacia la ventana.
Papi, con sus pecas, su languideciente cabello rubio, contesta en un criollo mejor que el mío “Si papi, los aviones”.
El avión comienza a taxear. Ella saca una cámara, le pide a Papi que tome una fotos de los niños.
-Their last seconds as Venezuelans -dice.








Al parecer este post habla de la emigración de unos venezolanos que deciden poner tierra de por medio y comenzar una nueva vida. Con ganas, esfuerzo y mucha nostalgia de sus tierra, como muchos ostros venezolanos se han visto “casi obligados” a irse fuera de su país.
Además, la corta historia habla de cómo la mezcla de la pareja, ella venezolana y el norteamericano, hacen que los niños hayan nacido y crecido en un ambiente plural y diferente.
Desde luego, el post, provoca en el lector una reflexión para pensar en lo que está ocurriendo en Venezuela y en otros tantos países del mundo.
El desacuerdo con los ideales del líder venezolano puede provocar, en el peor de los casos, que tengas que marchar del país.
Pero además, el texto tiene una segunda lectura y es que, concepto de viaje para los niños, no es el mismo que para los papás y esto provca un debate al lector.
En definitiva un texto, que habla de la esperanza, del destino y de la distancia que a veces interponermos entre nuestros seres queridos.
Muchas gracias por tu comentario.
Estoy de acuerdo contigo en todo, excepto en que la gente se va porque está en desacuerdo con ciertos ideales. La gente se va por razones mucho más elementales, razones que usualmente en el primer mundo son imposibles de entender
saludos y gracias de nuevo
dp./