A la tercera ronda ya habían olvidado qué celebraban. A la quinta pidieron una parrillita. A la séptima concluyeron que la promoción de Ordoñez tenía una sospechosa relación con sus almuerzos con el gerente, y a la octava no notaron que ya sólo quedaban unas cuatro mesas ocupadas, aunque sí notaron, en cambio, la repentina […]

