Manejar un carro rojo es lo máximo. Manejar un carro rojo es experimentar el concepto de la libertad absoluta. Al pasar por la alcabala, por poco los guardias se cuadran y saludan. Tengo cara de hijo de jerarca de la revolución. Los que nos acompañan, en un Optra Negro, no corren con la misma suerte. […]
