afinidades electivas

El largo brazo del totalitarismo

Escrito por el 29 ago 2010. Categorías destacados, todos vamos a morir, trabajo. Etiquetas: , , . Link: http://li.co.ve/bXw

the arrival2 El largo brazo del totalitarismo

"El viejo país", Shaun Tan.

Todos mis amigos expatriados tienen algo en común: diariamente visitan el sitio web del periódico venezolano de su preferencia y leen sobre política. Están mejor enterados que yo de lo que sucede y a la vez desconectados de la realidad diaria caraqueña, de esa continua evasión del peligro que me impide —por ejemplo— leer extensos análisis sobre la vida en mi país.

Esos artículos sobre cómo una sucesión vertiginosa de hampones consumió nuestra riqueza petrolera y la propaganda de bienestar de la Agencia Venezolana de Noticias, son las fuentes “objetivas” de conexión que tienen mis amigos con su lugar de origen. Para rematarlos, cuando llaman a casa, sus familias no pueden evitar hablarles de política, porque hace tiempo renunciamos, por solicitud del Gran Hermano, a todos nuestros espacios privados.

Así que mientras tenía una conversación con uno de estos amigos sobre los bonos que emitirá el gobierno y el préstamo que solicitó (solicitamos) a China para financiar proyectos de desarrollo *cof* campaña electoral *cof*, sobre cómo los cleptópatras estaban irremediablemente endeudando a nuestros nietos le dije “Un momento. ¿Por qué te preocupa eso?”

Mi amigo dio varias respuestas vagas: vínculos familiares, arraigo moroso, esa idea difusa que llaman Patria. Hasta que halló una contundente: “Porque creo que soy un intelectual, en el sentido estricto de la palabra: Resuelvo problemas con la cabeza, pues. Pensar sobre lo que entiendo es lo que hago”.

Y pensar sobre lo que entiendes es lo que te lleva a pensar en Venezuela. Conoces las dinámicas y a pesar de que te sorprendamos todos los días, sabes cómo funciona tu país. Es más natural seguir la narrativa nacional que aprender a descifrar las sutilezas de la política de otro lugar.

Los peores hechos son otros que no conoceremos nosotros

Pero esa práctica te atrapa. Hace veinte años, cuando Desorden grabó “Skandalo“, ya Venezuela funcionaba con un escándalo los martes y otro los viernes. Como en Venezuela no hay servidores públicos y los políticos venezolanos son el fondo del barril de la competencia y la intelectualidad, los poderes establecidos se encargaban de mantenernos estupefactos para ganar tiempo. Los años sólo los han vuelto más audaces y desalmados.

Si me piden un ejemplo de totalitarismo, yo no diría “la Venezuela de Chávez”, diría “la Venezuela desde que nací”. O, para ser breve, “Venezuela”.

Una particularidad del totalitarismo es que los poderes buscan atraparte así hayas escapado de la prisión. Y no se conforman con eso, sino que además quieren entrar en tu casa y secuestrar a tus hijos. Que nosotros permitamos eso habla volúmenes sobre nuestra capacidad de sumisión y el respeto irracional que tenemos los venezolanos por las figuras de autoridad.

Apuntes para una migración feliz

Si vives en el extranjero y usas la cabeza, si ya te fuiste, tu trabajo no es pensar sobre lo que sucede en Venezuela. Tu trabajo es criar a tus hijos lejos de lo que tú consideras el horror. Lejos de los militares, de los políticos ineptos, mineros sin escrúpulos, lejos de los desalmados opinadores y otros profetas del desastre, como yo. Al leer noticias estás dejando que milicos, empresarios, mercenarios y un montón de gente que no sabe vivir en una sociedad igualitaria, entren a tu casa y lo contaminen todo. Blandiendo ese chantaje emocional que llaman patriotismo, o usando a tu familia venezolana como escudo humano, te obligan a distraerte de lo verdaderamente importante (el futuro de tus hijos, tu trabajo, o inclusive la política local) y pensar en los desmanes de un lugar que conociste, o crees que conociste, pero que ya no existe.

Porque ese país que recuerdas, dejó de existir antes de que te fueras. Fue por eso que te fuiste.

Si te parece que estoy planteando una evasión, míralo de esta forma: el que se está evadiendo eres tú, leyendo sobre un lugar en el que ya no puedes vivir. Si insistes en usar la cabeza, te propongo que el mas puro acto de resistencia intelectual sea evacuar de tu casa a esas hordas del mal. Declararles una guerra de aguante como Chico Buarque en Apesar de Vocé. Restarles poder con tu indiferencia. Torcerle su largo brazo al totalitarismo. Vibrar en otra frecuencia. Anotarte en una de futuro.

Escrito el 29 ago 2010. Categorías destacados, todos vamos a morir, trabajo. Etiquetas: , ,

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Acerca del autor

Daniel Pratt Emprendedor, artista de calle, aficionado a los medios sociales, fan de PHP, amante de psql, geek. Vamos a morir pronto. Lo que queda es amar, disfrutar de nuestras glorias, miserias y afinidades electivas.

19 comentarios

  1. elisa arraiz
    Dom,agosto 29, 2010

    Yo agregaría, sólo se debe leer a quien sabe elaborar conceptos. Gracias por los conceptos.

  2. Daniel Pratt
    Dom,agosto 29, 2010

    El mejor piropo ¡Gracias!

    Si. De acuerdo. Porque retratos del mal tenemos suficientes.

  3. O.
    Dom,agosto 29, 2010

    Estimado amigo Pratt,

    en primera instancia, si todos los amigos expatriados hacen lo mismo (y si he de creer en una estadistica, muchos de ellos son carajos medianamente inteligentes), debe ser porque no es tan facil hacer otra cosa. debido a ese vago concepto de patria Y debido a que uno intelectualiza la vaina y eso… asi que si llegas a conocer uno que lo ha logrado, recomiendale que se ponga una chapa tipo Herbalife que diga “yo logre deslastrarme de la debacle de mi pais. Preguntame como”. se va a forrar.

    en segunda y creo que ultima instancia, luego de anios conviviendo con expatriados, aun pienso que migrar no es un asunto facil. y que asi como quedarse pegado en una de “yo soy venezolano!”, hay una igual de ruda que es la del que se deslastra. hay un punto de equilibrio entre el pasado y el presente. entre la patria que de vio nacer y la que te dio la bienvenida. y ese es un malabar complejo, pero es el malabar por el que optamos los expatriados y que va a ser nuestra tarea el resto de nuestras vidas. y hay que combinarlo con la crianza de nuestros hijos, con la gerencia de nuestros hogares, con nuestra participacion activa en la sociedad local.

    ser venezolanos en el extranjero es un enriquecimiento, tanto como es un castigo.

    ser venezolano, ser extranjero, es tu lugar de enunciacion, tanto para ti como para los demas. es la posicion desde la que te relacionas con otros, desde la que entiendes o preguntas, desde la que defiendes quien eres, esa complejidad. asi eres visto, ademas, y de eso hay que estar consciente, para saber como y cuando explicar que esa casilla te queda corta.

    y si, puedes dejarlo todo atras y entregarte a la calma, pero eso tambien suele ser una bomba de tiempo. porque durante el resto de tu vida vas a tener que lidiar contigo mismo. y puede llegar el dia en el que ya no te entiendas.

    un abrazo.

    O.

  4. yta
    Dom,agosto 29, 2010

    Daniel, lo que propones es tan difícil como olvidar la estampa del Ávila en tus recuerdos.
    Me ha ido bien en el extranjero luego de mucho trabajo, pero el remordimiento de mi buena suerte me pesa como los 7 años de ausencia que tengo fuera del país.
    No es que me quiera regresar. ¡Zape!
    El país del cual salí no existe.
    Sin embargo duele saber que mientras yo tengo la oportunidad de hacer una nueva vida haciendo lo que me gusta mientras a mi hermana le enseñaban a manejar un fusil a los 15 años. Sabe amargo el vino californiano mientras tu padre te cuenta que no tiene agua potable en 2 días.
    No es la política ni ese concepto abstracto llamado nación, es la gente que quieres y aún la está pasando mal. Es el remordimiento de conciencia que sientes porque sabes que esa “cuerda de muerganos” están allí por culpa (directa o indirecta) tuya. Y aquí no vale decir que nosotros NO votamos por Fulano o Mengano; es que muchas veces ni botamos. Por eso el país (en el que ya no vives) esta sumergido en un pozo de m%^& donde aún está nadando nuestras familia… y eso te salpica.
    Un país es un pedazo de tierra políticamente independiente de cual participan todos, excepto sus inmigrantes. A nosotros lo que aún nos lastra es su gente, la “nación-diáspora” que sigue preparando arepas compradas en comercios mexicanos.
    Gente como tu, que comparte las mismas ideas tanto por ser de la misma generación como por ser del mismo origen. A ustedes volvemos buscando un sentimiento de raíz. Y si ustedes sufren, nosotros lo sentimos (o leemos).
    Yo confieso que no soy asidua ni de Noticias24 o Aporrea. Pude exitosamente conectarme con el lugar donde vivo. Pero igual las heridas transpiran paranoias totalitarias e impregnan mi arte. Mi acerbo emocional (choreto, jodido y “pare-de-sufrir”) es lo que me hace valiosa aquí en esta tierra nueva. Como dice el pana O, “ser venezolano, ser extranjero, es tu lugar de enunciación, tanto para ti como para los demas.”
    Venezuela son los valores chucutos que nos definen y en esa receta se encuentra el totalitarismo, tal como tu reconoces. Es algo que va más allá del gobierno de turno, el cual tan solo es el pico histórico de una historia con más lomas que el Ávila. De esa pocetica venimos todos, pero no todo tiene que ser determinismo histórico ni cesarismo democrático. Yo, al igual que tu y mucha gente (dentro y fuera) quiere algo diferente para el futuro. El camino para ello es ver la historia con otros ojos, saber que coño hicimos (y seguimos) haciendo mal y tratar de hacerlo un poquito mejor. Ese cambio es un reto individual que quizás no sea de provecho para nadie, excepto para mi misma, pero le estoy echando mi cerro de bolas. Así sea por los hijos, ¿no?

  5. Daniel Pratt
    Dom,agosto 29, 2010

    O., gracias por ese brillante atajo a la vida de un expatriado ¿dónde está tu artículo al respecto?

    Yta, precisamente por eso digo que usan a tu familia como escudo humano.

    Yo no dije que sea fácil. Lo que sí me parece es que, si vives afuera, entender qué hicimos mal no tiene mucho sentido. Es decir, tiene sentido antropológicamente hablando, como un ejercicio intelectual. Tiene sentido para escribir un articulito, un librito, y darte unas palmadas en la espalda. Pero el precio es absurdamente alto.

    Recordar y rumiar sobre tus orígenes es importante para muchos. A mi me atraen esas culturas que son migrantes naturales, que se llevan todo el paquete cultural consigo y dejan atrás sus problemas locales. Pero como yo no estoy programado para hacer eso, también me atraen los occidentales que se declaran ciudadanos del mundo y se embarcan en la dificilísima tarea de entenderse como ser humano y no como nacional de un país.

    ¿Facil? No. Fácil es dejarse secuestrar. Este truco mental debe ser tan difícil como dejar la heroína.

  6. O.
    Lun,agosto 30, 2010

    Pratt,

    ese articulo no voy a terminar de escribirlo nunca :-D

    y otra cosa que no te dije antes: La ilustracion esta brutal!

    un abrazo muy fuerte. a ver si nos vemos por ahi, por el mundo :-)

    O.

  7. Daniel Pratt
    Lun,agosto 30, 2010

    Ojalá tengas oportunidad de leer ese libro: The Arrival, de Shaun Tan. Mi comentario al respecto puedes conseguirlo aquí: http://li.co.ve/bP

    Esencial para todo migrante.

  8. O.
    Lun,agosto 30, 2010

    por una vez me adelanté, pratt. ya lo pedí :-)

  9. Gabriel Ruda
    Lun,agosto 30, 2010

    Eso que dice el amigo Pratt suena bellísimo, pero la verdad entre mis amigos ahora foráneos, bastante “inviable”. Muchos de los que están afuera, se marcharon porque sus sueños, su seguridad personal y la de su familia, su desarrollo y su expansión no eran posibles en Venezuela, pero nunca porque no les gustara su Parque del Este, su entorno de amigos cerveceros, sus raíces, su acento, la cultura de sus círculos o su familia.

    Llegar a un país extraño no es fácil, porque si eres el turista que viene a gastar y dejar dinero, siempre serás bienvenido, pero si viniste a quedarte, a usar servicios y a competir por las oportunidades, pues comienzas a oler un poco “fó” para algunos lugareños.

    Aún en la similitud hispano parlante, cuando te mudas en la misma América, las diferencias culturales golpean en el alma y bien duro por cierto (porque lo he vivido). Lo que al principio es emocionante y luminoso por la novedad, pronto comienza a mostrar su lado oscuro, especialmente cuando pega la soledad, sucede una traición, una desaprobación inesperada, equivocación o enfermedad.

    No existe sociedad perfecta y cuando las imperfecciones (aún del primer mundo) comienzan a generarnos escozor, es cuando el inmigrante voltea a ver cómo está su país. Si la cosa mejoró un poquito, para llenarse de esperanza. Si el asunto sigue complicado, para justificar su alejamiento y pasar con un poquito de azúcar el momentáneo sabor incómodo, diciéndose: “Coño, pero si estuvieramos allá estaríamos peor”. Quizás por eso siente tanta necesidad de estar informado.

    Ahora bien, lo que se rescata de la lectura y es donde está su valor, es algo que me ha tocado consumir y difundir: La minimización de la “infoxicación” (lectura te información intoxicante), no sólo por parte de los expatriados, sino por parte de los que están dentro del país. Porque infoxicados, es imposible pensar en opciones mejores para nadie.

    Además, creo que ya estamos saturados de la “intelectualidad forense”, esa que trata de explicar por qué se murió la realidad que tanto amábamos. Hace falta, dentro o fuera, gente que preferiblemente piense, ¿Cómo hacemos para sacar en alguna medida lo que esté en nuestras manos (comunidad, trabajo, familia) hacia adelante?, aún a pesar de lo adverso, porque sentándonos a conversar sobre lo jodido que está el país, no hacemos nada productivo.

    un abrazo, gracias por compartirla!

    Gabriel Ruda
    Conferencista Internacional

    En mi blog http://www.motivacionyresultados.com, están mis artículos y los links para seguir en contacto por facebook y twitter.

  10. Daniel Pratt
    Lun,agosto 30, 2010

    Gabriel,

    Yo no planteo que se fueron porque no les gustaba, sino porque dejaron de encontrarse en su ciudad. Como dije, el lugar dejó de existir. En otros casos fue porque los echaron. En otras palabras, se fueron casi en contra de su voluntad.

    Insisto en que debe ser tan difícil como patear a la heroína, o cualquiera de esas otras drogas que destruyen a tu familia.

    Muchas gracias por tu visita y por aportar a la discusión. Ciertamente, a los que todavía viven en Venezuela les hace falta un poco de desintoxicación.

    Saludos.

  11. Elgranj
    Mar,agosto 31, 2010

    Pratt,

    No te conozco mas alla de lo que te he leido. Permiteme la audacia de sugerir que salgas de Vzla por un tiempo. Es bueno para el alma, y si regresas a Vzla, regresas convencido que eso es lo tuyo. La experiencia de vivir afuera y ver a tu pais desde afuera viviendo en otra sociedad, es invaluable, por decir lo menos.

    Peinsalo ….

    Saludos.

  12. Daniel Pratt
    Mar,agosto 31, 2010

    Elgrang, gracias, pana. No es para nada una audacia.

    Un abrazo.

  13. Antonio
    Sab,septiembre 4, 2010

    Simplemente no quiero entrar en la “discusión”, sólo quiero felicitar a Mr. Pratt por el artículo. Igualmente los comentarios de todos los lectores son muy valiosos, al punto que hice un PDF con este artículo, y se encuentra almacenado en mi biblioteca digital :)

    Una de las cosas más importantes de mis últimos meses ha sido la recomendación del libro de Shaun Tan, sin duda alguna. Descubrí inspiración por mil en este autor.

    ¡Saludos!

  14. Antonio
    Sab,septiembre 4, 2010

    Por cierto, la última página del capítulo I (me refiero al libro de Shaun Tan) es una de las más duras de todo el libro, aunque la que publicas le sienta mejor al artículo, claro está. No la comento para no servir de spoiler, además que esa imagen vale más que mil palabras, literalmente, como todo lo que está en este libro. Búsquenlo.

    Por cierto, yo soy un “por-expatriar” o “en-vías-de-expatriación” (pendiente de…), no estoy fuera “aún”.

  15. Daniel Pratt
    Sab,septiembre 4, 2010

    Antonio, gracias por la visita y el comentario.

    Si, en efecto esa imagen es un palo cochinero.

    Saludos y suerte.

  16. acsr
    Dom,septiembre 5, 2010

    Me encantó…. mas de acuerdo no puedo estar, lo que quedó no me interesa, lo que me interasaba ya no lo hay. Recordaré con cariño y nostalgia, viviré con orgullo y promesas.

  17. Daniel Pratt
    Dom,septiembre 5, 2010

    Gracias, A. Por lo que hemos hablado, yo creo que tú eres una alumna aventajada. Terminarás dándonos consejos a todos :)

  18. Capablanca
    Mar,junio 7, 2011

    Qué lástima que en su oportunidad no leí este artículo. Dos notas breves a pie de página:

    1) Sobre la posibilidad, conveniencia, o el deber de desligarse del país: La relación de cada migrante con su país de orígen depende de muchos factores, al igual que la decisión (muy personal) de cómo asumir la mudanza a otro lugar e integrarse a esa sociedad. Sobre el particular es muy difícil hacer generalizaciones. En todo caso, no creo que sea un asunto únicamente de voluntad. Primero, porque las hordas no sólo entran a tu casa a través de los medios, o de la conversación de rutina con tu pana o primo que están sin trabajo, o de la retahila de tus padres sobre cómo ya casi no alcanza para pagar el seguro del carro y “tocará pagarle al malandro que se lo robe lo que pida.” Entran primero y principalmente a través de formas de ser, patrones culturales que portas contigo para todas partes y de los cuales es dificilísimo deshacerse; ya que nuestra manera de ver el mundo o “worldview” no es una maleta que se abandona o se arroja al mar, sino que esta ligada de forma inescindible a como somos y actuamos. Es cierto que podemos desintoxicarnos (e intoxicarnos con otros humos) y, de esa forma, reducir el impacto de esas formas de ser. Podemos reprimir a ese inconsciente que se formó a la sombra del Ávila o, en mi caso, al lado de un lago contaminado y putrefacto que los míos veneran a través de la gaita. Pero, por mucho tiempo, ese tramado de perspectivas persistirá.

    Por supuesto, para muchos que tienen el deber de estar pendiente de la casa, de trabajar a distancia, cuya autoestima depende de llevar a cabo ciertas metas o misiones asociadas a tu país o comarca de orígen, o que vayan con frecuencia a Venezuela, pues les costará aún más.

    2) Creo que lo que subyace a nuestro debate es la importancia del marco referencial de la nación para entender el mundo, así como las luchas que se han gestado sobre cómo se define esa comunidad. En efecto, las naciones son “comunidades imaginarias” (Benedict Anderson). Y cómo imaginamos la nación cada vez está más sujeto a nuevas alteraciones, eventos y procesos provenientes de cómo nos ven desde afuera y, sobre todo, de cómo nos percibimos desde adentro. Respecto de esto último, desde poco antes de la llegada de Chávez al poder, se produjo un quiebre en la forma de ver el país entre dos grupos que, desde entonces, se han abocado a desarrollar dos visiones caricaturescas , con narrativas mutuamente excluyentes, sobre la “comunidad imaginaria” Venezolana. Quienes vivimos afuera también estamos sujetos a esos procesos constructivos y destructivos contrapuestos. Esa lucha entre dos narrativas nos hace aún más difícil la condición de migrante porque nos fuerza a tomar posición respecto de lo que ocurre constantemente, obligándonos a volver a visitar Venezuela todos los días, así vivamos en Perth. En el pasado, era más fácil evitarlo justamente porque recibir información desde y sobre el país era optativo, costoso o imposible. Ahora es justamente lo contrario: Prácticamente obligatorio y casi gratuito.

    De allí que, como comenté, Pratt, proponga como solución no la distancia, sino acercanos más y potenciar las vías de acceso a nuestra comunidad de afuera. Es decir, comprometernos más con el país a través de nuevos mecanismos de participación social, económica y política. Nuestro descanso no consistirá en el alejamiento, sino en afrontar el compromiso de seguir construyendo la nación imaginaria desde donde estemos en este nuevo contexto global. Va a ser la única solución, porque no habrá forma de que la nación y su peso nos dejen en paz.

  19. Daniel Pratt
    Mar,junio 7, 2011

    Capablanca, ¡nunca es tarde para dejar un comentario!

    Me parece que estos puntos que esbozas en tu comentario podrían ser el punto de partida para reformular el contrato social de los que nos encontramos lejos del lugar en el que nacimos.

    Esto es oro:


    Respecto de esto último, desde poco antes de la llegada de Chávez al poder, se produjo un quiebre en la forma de ver el país entre dos grupos que, desde entonces, se han abocado a desarrollar dos visiones caricaturescas , con narrativas mutuamente excluyentes, sobre la “comunidad imaginaria” Venezolana. Quienes vivimos afuera también estamos sujetos a esos procesos constructivos y destructivos contrapuestos. Esa lucha entre dos narrativas nos hace aún más difícil la condición de migrante porque nos fuerza a tomar posición respecto de lo que ocurre constantemente, obligándonos a volver a visitar Venezuela todos los días, así vivamos en Perth.

    Y yo apostaría por cualquier proyecto cuyo objetivo sea apaciguar esa obligación a definirnos.

    Es un gusto, nuévamente, descubrir que hay conversaciones que tuvimos, sin haberlas tenido. Pendiente de alterar el mundo, desde el otro lado del mundo.

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