Fitzcarraldo

kinski

En esta ciudad que descansa sobre quimeras, paso frente a un bar y me doy cuenta de que Fitzcarraldo está en la tele. En la barra, una mujer, un transexual, mira hipnotizada a Klaus Kinski. Estamos en El Callao y hay un barco a vapor incrustado en el puente sobre el Yuruari, en Kalgoorlie, donde un camión se ha perdido en un bache al borde del desierto, estamos en el carrer de Lepant, doscientos cuarenta y tantos y este es el lugar en el que vivimos y todo es perfectamente normal.


Descubre más desde afinidades electivas

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde afinidades electivas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Leer entrada anterior
Way to go

¿6 minutos o la vida entera? Este juego me hizo pensar en lo que significa jugar.    

Cerrar