Mi 2021 en música — 1 de 2

Playlist de Spotify

Enero

Yelle, je veux un chien

I don’t belong, del Hero’s Death de Fontaines DC.

Hay fines de semana de invierno en los que solo quiero evadirme en la cama mientras suena Bloom de Beach House

Este Tiny Desk en el que Miley Cyrus lo da todo, abre con un cover de Fade Into You, una canción muy fácil de cagar que Miley interpreta magistralmente. La versión “en vivo” de Prisoner, al final del tiny desk, le da 18 vueltas a lo que grabó con Dua Lipa. Nunca me ha gustado Miley Cyrus, pero estos 11 minutos me cambiaron para siempre. No, en serio, anda, minuto 7:35, oye Prisoner.

Punisher, de Phoebe Bridgers, es un gran disco lleno de buenas letras. Mi parte favorita es en Kyoto, cuando dice “You called me from a payphone, they still got pay phones / It costs a dollar a minute / To tell me you’re getting sober and you wrote me a letter / But I don’t have to read it / I’m gonna kill you / If you don’t beat me to it / Dreaming through Tokio skies / I wanted to see the world / Then I flew over the ocean / And changed my mind”

Lewis Shawcross reseña Nos Siguen Pegando Abajo, de Charly. NSPA es uno de esos temas que uno da por sentado, que has oído… ¿100, 200 veces? desde hace más de 30 años. Nunca había notado el PHAT BASE que tiene. Claro, principalmente porque las primeras 150 veces que escuché ese tema, no tenía los equipos, ni la claridad mental, para escuchar toda la dimensión de ese bajo. Quedé tan enganchado que pasé un par de días oyéndolo intermitentemente, y fastidiando a todo el mundo, diciendo “pero ¿oíste? ¿oíste ese PHAT BASE?”. Como dice uno de los primeros comentarios en el vídeo “qué suerte que tiene de escuchar por primera vez esos temas”

 

Febrero

Este Tiny Desk de Kirk Franklin me dio vida

Dopesmoker, de Sleep (¡gracias, Reinaldo!), es supuestamente un álbum legendario de drone metal. Dos temas, uno de ellos dura una hora. Me aburrí a los 25 minutos, pero aprecio lo drogado que puedes estar para hacer y escuchar el mismo tema durante una hora seguida.

Comment est ta peine, es un gran abridor para el Grand Prix de Benjamin Biolay, un disco de otra época pero también de 2020. Es el disco que no supe que tenía que poner a sonar durante los veranos que, cuando escribo esto, parece que no volverán.

New Long Leg, de Dry Cleaning, me conecta con mis sentimientos más primarios con respecto al rock. Por un lado, esa narración de la vocalista aviva al fan de Sonic Youth que llevo dentro, la guitarra me hace sentir que tengo 20 años y estoy oyendo grunge por primera vez, y el bajo es post-punk puro. Pero de todas las cosas interesantes que pasan en este disco (y especialmente durante dos momentos, en Scratchcard Lanyard y en Her Hippo), lo más importante es que la vocalista no canta, sino que habla sobre las canciones y el resultado es fucking fantástico.

 

Marzo

Divine Intervention, de pva, es hipnótica

Sebastian Maschat y Elrend Øye (la mitad de The Whitest Boy Alive) grabaron Quarantine at El Ganzo cuando se quedaron atrapados en México por el confinamiento. Uno de esos discos que mi yo optimista pensaba que sucederían. Música para sentirse bien un viernes en la tarde. Only Just Begun.

Luis Salgado me recomendó South of Reality, de The Claypool Lennon Delirium. Tremendo disco psicodélico. Amethyst Realm.

Get Lucky con calculadora

 

Abril

ENTERTAINMENT, DEATH, de SPIRIT OF THE BEEHIVE, gran disco de ¿punk? psicodélico. En un momento estás oyendo Beach House y al otro te están pegando por la cabeza con una guitarra. Debe ser malísimo drogarse con este disco porque básicamente no hacen falta más drogas para oírlo. THE SERVER IS IMMERSED.

Tardé diez años en cogerle el gusto a Weezer. Fue a mediados de los 00s cuando me enfiebré con tocar Say It Ain’t So en algún videojuego, quizás Guitar Hero. El Álbum Azul es uno de los grandes discos de los 90s, pero cuando era veinteañero detestaba The Sweater Song y Buddy Holly y sus referencias y ¿por qué demonios estaban reeditando los 80s? esa década tan horrible. Un sábado de 2021, The Sweater Song cayó en el shuffle y me sorprendí repitiéndola varias veces. Ese mismo día el shuffle me tiró Just What I Needed, de The Cars que, si te pones a ver, es básicamente una canción de Weezer, y eso me llevó a You Might Think, una canción que he escuchado tantas veces que ya no le hago caso, pero tiene una guitarra increíble. Lo mismo My Best Friend’s Girl, que tiene una guitarra country, en una banda de New Wave, en 1978, WTF, que moderno.

Fue ese día que descubrí que Rick Ocasek, co-vocalista y mastermind de The Cars, fue el productor de los primeros tres discos de Weezer. Ahí entendí todo.

Empecé a ver el Tiny Desk de C. Tangana con mucho escepticismo, porque le tenía cero respeto a C. Tangana. Si no te contagias ni celebras ese concierto, no tienes sangre en las venas. Me hizo ir al disco, que no es tan bueno, pero mejor de lo que podía imaginar. Los Tontos es uno de mis earworms de 2021.

Ese disco de C. Tangana me llevó a Califato 3/4, quienes tienen dos bestialidades de discos. Desde que lo oí, he estado en bucle con 3 o 4 temas. Uno de ellos, la Çambra der Huebê Çanto, es un buen resumen de todo lo que pasa en La Contraçeña, el disco más emocionante que escuché en esta primera mitad de año.

 

Mayo

Entrevistamos a Vemeko en ¿Qué Más? Nos dio tantos tips que no voy a listarlos aquí, sino a invitarte a escuchar el episodio: https://quemas.fr/2021/05/173-la-musica-es-obligatoria-feat-eugenio-scalise/

Estoy atrapado por esta interpretación de Seventeen, de Sharon Van Etten, en Glastonbury. Si bien había oído bien Seventeen cuando salió el disco, no había capturado toda su dimensión. Ahora, ese “Downtown hotspot halfway through this life / I used to feel free, or was it just a dream?” me destruye por completo.

oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ es el último disco que yo imaginaría que necesita remixes. Primero porque acaba de salir y segundo porque está bien como está. O al menos eso creía. Vigilantes en el Espejo –ese gran canto a la vida luego de los 40s– se beneficia de traer la voz hacia adelante, y J de los Planetas, acompañando en Cura mi Corazón, es perfecto.

Qué palo Mascarilla de los panas de Rec Syndrome

Imposible no bailar cada vez que oigo I had to Leave, de S+C+A+R+R

Luis Salgado me introdujo al mágico mundo de rock1000

Creo que esta es la canción del año. The future of humanity, de Tom Cardy.

 

Junio

Nunca le había parado a este cover que hizo Roxy Music de Jealous Guy. una maravilla. No solo me llegó profundo, sino que pasé semanas pensando en este video.

Este dueto de Sharon Van Etten y Angel Olsen

Este concierto de L’Imperatrice en el Grand Palais para lanzar el disco nuevo. Qué brutalidad.

música

Tengo los comentarios apagados por esta razón. Si te gusta este post, compártelo con tus amigos.

Daniel Pratt

Emprendedor, artista de calle, aficionado a los medios sociales, fan de PHP, amante de psql, geek. Vamos a morir pronto. Lo que queda es amar, disfrutar de nuestras glorias, miserias y afinidades electivas.

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookGoogle Plus

A %d blogueros les gusta esto:
Leer entrada anterior
Mi 2020 en música — 2 de 2

Playlist the Spotify Julio Mi librería de iTunes se corrompió a comienzos de Julio. Ni el Coronavirus causó tantos estragos....

Cerrar