Políticos, he aquí como ganar | Colin Wright

En Exlie Lifestyle , Colin Wright hace una reflexión luego de un encuentro con un político neozelandés, sobre cómo estos seres podrían ganarse el corazón de los escépticos:

You know the millions and millions of dollars that politicians spend on advertising? I would take that money and spend it on causes related to my message.

I’d sponsor scientific endeavors and give money to Planned Parenthood and start a local Kiva fund and give merit-based scholarships to innovative children.

The only press I would get would be related to the good things I’d do with that campaign money. Newspapers, blogs, TV stations, they all love to talk about something new and heartwarming. I would give them story after story after story. They wouldn’t be able to get rid of me. It would be awesome.

vía Politicians, Here’s How To Win | Exile Lifestyle.

Una afeitadora de dos hojillas | Héctor Torres

Por eso, va un consejo y este entra dentro de la promoción, pero el siguiente si se paga: calma el Caribe. Contén el gesto. Mide las palabras. Respeta al otro. Shhh, baja la voz, que es por tu bien. Pierde, por favor, ese feo hábito de manotear. No te creas más pilas que los demás. Abandona esa fantasía de que eres el más malo. No mires así, largo y a los ojos, que macho no llega a viejo.

4 postalitas caraqueñas de Héctor Torres. Cada una más cruel que la otra, no por lo que relatan, sino por lo obvias que nos parecen a los caraqueños.

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Scott Pilgrim vs. El Mundo en 8 bits

Sólo un maestro del spoof como Edgar Wright (Shaun of the dead, Hot fuzz) podría hacer una película de videojuegos que no se tome en serio a si misma, pero a la vez fuera implacablemente efectiva.

El mundo del entretenimiento pasa ahora por un revival de la estética de los juegos de 8 bits. Las maquinarias de mercadeo de Microsoft, Sony y Apple, han convertido en millonarios a un puñado de desarrolladores independientes (indie, para usar la palabra hipster) que han creado (o re-creado) juegos que explotan la nostalgia de esos treinteañeros que ahora pueden gastar mil dólares en un teléfono.

A pesar de que cae dentro de ese revival, Scott Pilgrim vs. The World me resulta un tanto extemporánea. Me habla a mi y a toda la generación que vivió toda su niñez y su juventud en un mundo de 8 bits. Pero no se si los veinteañeros de hoy disfrutarán, o identificarán las referencias, tanto visuales como auditivas –la película se presta para una cacería de acentos sonoros.

Si hubiese visto SPvTW hace diez años, pensaría que es la mejor película del mundo. Ahora sólo pienso que es la mejor comedia que he visto en el año.

Pero entiendo que para llegar a Scott Pilgrim, teníamos que pasar como espectadores por esa escena de Oldboy en la que traducen por primera vez al cine la estética de un juego de plataforma, por las peleas masivas de Matrix y por las boss fights de Kill Bill.

Una lección hiperestilizada de fluidez y ritmo, SPvTW logra de manera muy efectiva la suspensión de la incredulidad, mientras patea el trasero de todas las películas basadas videojuegos, precisamente porque es autoreferencial y despreocupada. Gracias a eso, queda allá arriba, junto a Tron, como la mejor interpretación hasta ahora del universo de 8 bits.

1-UP!

Trailer en YouTube