Cómo copiarse un bolso

Dave Munson, fundador de Saddleback Leather, toma una página del libro del marketing inverso y hace un video sobre cómo copiar uno de sus bolsos.

(Hace años, mientras daba clases de español en México, Dave encontró conoció a un viejo talabartero, le encargó que hiciera un bolso y descubrió un mundo nuevo. Acá cuenta la historia)

Por supuesto, el video es en realidad un elaborado comercial acerca de todos los detalles que Saddleback cuida durante el proceso de fabricación de sus bolsos de larga duración. La intención me recordó al corto de Patagonia que recomendé en mi lista de «cine» de 2013. Sólo que este es sumamente divertido por toda la carga de insultos pasivo-agresivos contra sus imitadores:

Algunas de estas cosas van a requerir manos grandes y de adulto. Pero como tú debes saber, no se necesita tener adultos para todo.

Así que espero que con las cosas que te he enseñado hoy, copiar este bolso será más fácil que pegarle a tu esposa y tus hijos

En el sitio web de Saddleback, el tipo incluso linkea a sus competidores. Tienes que estar muy seguro de ti mismo y tus bolsos de $500 para hacer eso. El efecto, por supuesto, es el contrario al que podemos imaginar: sin pensarlo, terminé salivando, oliendo el cuero en mi cabeza, mientras veía los productos en su canal de YouTube.

cine, hacking

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La estupidez es, en efecto, dolorosa

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A medida que pasa el tiempo, las cosas ligeramente estúpidas que hiciste, se van haciendo más y más estúpidas. Explicarle tus razones a un escéptico o a un imparcial, es el peor de los castigos.

Por otro lado, hay gente que nunca se da cuenta de que hizo una estupidez. Una de mis mayores fuentes de schadenfreude es observar como se quedan pegados en el ciclo infinito del ridículo.

Lo efímero y oculto

Dentro de miles de años los arqueólogos se preguntarán por qué perforábamos el lecho de las ciudades, para qué servían los túneles de metro y cómo hacíamos para construirlos si éramos tan primitivos. Sentirán la misma fascinación que tenemos nosotros por las pirámides o las ruinas de Cusco.

Pero los aspectos más locos, detalles como una perforadora que twittea, se perderán para siempre. Las pequeñas cosas que construimos por pasión y no por utilidad, las historias y los dramas paralelos, lo efímero y oculto detrás de cada gran obra, son los verdaderos tesoros de la ingeniería.