a los 2:46 todo explota (Seamonsters – The Wedding Present)

seamonsters wedding presentEn otro giro de casualidades imposibles, cuando entré al baño del aeropuerto en ese último minuto antipodano, sonaba el tema que me había acompañado durante los últimos tres meses: Make me smile (come up and see me), de Steve Harley.

Esa misma canción está en las postrimerías, o mejor dicho, los bonus tracks de la reedición de Seamonsters, el disco de The Wedding Present de 1991.

Este es mi disco favorito del ’91. Palabras mayores, considerando que es el mismo año de trabajos más “importantes”, como Nevermind, Ten y Trompe le monde.

Seamonsters es un álbum conceptual que relata los primeros doce meses luego de una separación. Un programa de doce pasos para el estupor, la rabia, o la búsqueda de la paz interior.

Pero lo relevante es que el sonido, no, el ruido de Seamonsters, sólo ha podido ser igualado una década después. Es un disco premonitorio. Un álbum de indie rock con sensibilidad shoegaze en modo revival, que suena como si hubiese sido grabado a principios de la década de 2000.

Dalliance comienza con David Gedge cantando en algún lugar remoto, apenas audible. “No te importa ahora que te has ido/¿Pero sabes cuánto te extraño?”, se lamenta. Ya que suena tan lejos, subes el volumen y tienes el presentimiento de que cada repetición de ese “But do you know how I miss you?”, es cantada con un ligero énfasis, acompañado de un crescendo de guitarras que era apenas discernible al principio.

A los 2:46 todo explota. Las guitarras se vuelven atronadoras, la batería es aplastante, y Gedge sigue cantando al mismo volumen. Una acertada decisión de estudio que ilustra perfectamente toda la furia, la confusión, el ruido que acompaña a las rupturas. El tipo grita ahogado, avergonzado, desde las profundidades de un agujero en su psique.

Y luego, cuando crees que viene algo más, un estallido definitivo: deja de cantar. Fade-out.

(download)

No quiero aburrirte con los detalles. Si no has oído el disco, hazlo y únete a la secta.

Volviendo a Make me smile, mientras que la original tiene la capacidad de hacerte mover la patita y jugar contigo con sus start/stops; la versión de The Wedding Present te hace agarrar una silla y reventar algunas ventanas. Hay un error en la batería, no entiendes un demonio de lo que Gedge está cantando y el sonido contrasta con ese original tan pulido de Steve Harley. Una interpretación viril hecha desde las tripas que, coincidencialmente es justo lo que pide este tema.

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