Todos los supermercados, el mismo supermercado

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Uno nunca piensa en como todos los supermercados del mundo se parecen.

Están hechos de esa forma para que puedas encontrar lo que buscas. No importa a cuál súper vayas, los enlatados casi siempre está cerca de la pasta, las chucherías junto a los refrescos.

Cuando vives en tu ciudad, es relativamente fácil mantener un inventario de tiendas similares y elegir la correcta: en tal sitio compro la leche, en este otro, la carne.

Cuando te has movido mucho, ayudas a la memoria con olores, o con los productos específicos de cada región. Pero los recuerdos se complican aún más si compras en cadenas multinacionales que se imitan unas a otras. ¿Fue en Carrefour o en Walmart en donde compramos esos Fritos? ¿en Al Campo? ¿Foodtown de Bed-Stuy? ¿Y aquellas frutas tan buenas? ¿Dónde compraste esta toalla que has empacado en varios continentes? ¿IGA? ¿cuál IGA?

Lo mismo pasa con los paisajes, los medios de transporte, edificios, museos.

Así que al final, tu único ancla para los lugares termina siendo la gente con la que hiciste mercado. Embutidos con Orlando y Luis,  chocolate-chip cookies con Irene, Torta del Casar con Plácido, carne de caballo con Andrea y Vicente, mejillones con Mónica y ¿con quién fue que descendimos a ese sótano, Allen Ginsberg, y procedimos a tocar exóticas verduras del sudeste asiático?

 

Sobre la preparación psicológica de la Vinotinto para la Copa América | Manuel Llorens

 

 

Manuel Llorens, psicólogo de la selección venezolana de fútbol, escribe un artículo en el que retrata ese momento en el que la preparación física y psicológica se encuentran con una oportunidad de gol al margen del tiempo reglamentario.

No hay manera de prever un instante como ese, no hay manera de preparar específicamente ese momento, de allí su capacidad de asombro, la posibilidad de júbilo latente bajo el momento más desesperado que aguarda en cada instante del fútbol. Pero sí hay muchas horas y muchos detalles de preparación que tienen que ocurrir para hacer posible esos minutos. Sí, claro que hay mucho de inspiración, pero para poder prepararse para eso, hay que saber que detrás hay mucho más que la mera gracia del instante.

vía Sobre la preparación psicológica de la Vinotinto para la Copa América, por Manuel Llorens « Prodavinci.

La crisis es el nuevo normal

Madrid, 2021

Soy lo suficientemente viejo como para recordar cuándo en mi país comenzó a hablarse de crisis. Luego del Viernes Negro, todo en Venezuela comenzó a ser culpa de «la crisis». ¿No hay empleo? La crisis ¿aumenta la corrupción? La crisis ¿el hampa está desatada? La crisis ¿debacle institucional? La crisis ¿la moneda se devalúa estrepitosamente? La crisis ¿golpes de estado? La crisis.

Desde ese momento en adelante, todos los gobiernos que han sucedido en Venezuela, han construido su campaña sobre la promesa de acabar con «la crisis». En 1989 fue la última vez que alguien se atrevió a tomar cartas en el asunto. El rechazo a las salvajes medidas neoliberales de Carlos Andrés Perez y el posterior Caracazo sellaron nuestro destino como país monoproductor, con habitantes renuentes a construir a largo plazo y una cleptocracia cuyo único propósito es mantenerse en el poder prometiendo ayudas sociales. Desde entonces, pedir sacrificios a los venezolanos es un suicidio político.

La economía venezolana tiene 30 años en terapia intensiva y ya nadie habla de la crisis. Todos nos acostumbramos al desempleo crónico, al populismo y a la escasez. Durante el mismo período, en México, Argentina, Brasil. En casi toda América Latina, sucedió lo mismo.

Todo esto me resulta familiar cuando escucho a los españoles hablando de «la crisis» como si fuese una coyuntura. No me extraña que el poder establecido y la población en general deposite en «la crisis» toda la culpa de sus errores. «La crisis» es el chivo expiatorio perfecto: tiene múltiples responsables y es el resultado de complejas interacciones globales.

Mientras España se desliza hacia el comienzo de una segunda recesión, parece ser que muchos creían que la crisis tendría final y todo volvería a ser como antes. Las crisis suponen un reajuste y quizás en el caso de España, con su 20% de paro y una clase política renuente a asumir responsabilidades, la crisis es el nuevo normal.