Hace 30 años, Times Square, «la encrucijada del mundo», era un basurero. Este otrora sitio emblemático estaba en todo el centro de una ciudad en bancarrota, derrotada por la corrupción y la ingobernabilidad.
Hoy en día… bueno, si lo vieran…
El mes que viene, abre el edificio que culmina el proceso de rescate de Times Square. El New York Times tiene una historia al respecto, con tres piezas multimedia que no hay que perderse. En especial, les recomiendo el video, con pietaje de los 80s, para que vean lo ruda que era la intersección de la 42, con Séptima y Broadway.
Todo esto se logró gracias a un triunvirato de protección gubernamental, inversión privada y cojones.
Inspirador para los que vivimos en otras ciudades quebradas e ingobernables.
Iba a escribir un post largo sobre la relevancia de los Wikileaks de Noviembre de 2010. Pero John Stewart y sus redactores lo resumieron de una manera brillante en este video. La clave, por si no lo pillas, está en la discusión sobre si John Stewart debe mostrar su pene.
La primera vez que vi Collateral Murder en casa de Vicente me sorprendió la audacia y me intrigó cómo habían hecho para conseguir ese pietaje. Me pareció que el mundo necesitaba algo como WikiLeaks. Sin embargo, luego de leer este artículo en el New Yorker de Junio de 2010, entendí que Assange no era el luchador por la libertad que yo pensaba, sino un divo de los medios con un cóctel de paranoia, falta de cariño y resentimiento.
Ha sido divertido, muy divertido, ver cómo muchos gobiernos de occidente corren a tapar los wikileaks y hacer spin de esta historia de las maneras más inverosímiles. La de Venezuela es doblemente divertida: mientras el país se deshace por las lluvias torrenciales y hay miles de damnificados, el gobierno se concentra en el doble estándar de Hillary Clinton. Pero ninguna de las fugas representan alguna sorpresa, son a lo sumo confirmaciones de lo que es vox-populi, y esto está peligrosamente cerca ser sólo una maniobra publicitaria para satisfacer el ego de Assange. A riesgo de sonar conservador y pro-sistema –y créeme, no es mi intención– a largo plazo todo este asunto puede ser perjudicial porque:
1. Los países en vías de desarrollo o con gobiernos no-democráticos van a redoblar sus esfuerzos para eliminar las fugas. En otras palabras, los países más necesitados de transparencia van a ser aún más opacos. Y los que van a pagar somos nosotros, sus ciudadanos.
2. La diplomacia es un juego de mentiras y medias verdades. Y el que no crea eso, es un niño de 12 años. La paz y el bienestar se construyen con negociación y toda negociación nace con verdades ocultas. Un mundo gobernado por niños de 12 años no puede progresar.
3. Assange propone lo mismo que Mark Zuckerberg: la privacidad ha muerto. Es una idea romántica, hermosa. Pero inviable. Yo declaro abiertamente que sí tengo cosas que ocultar y prefiero que sigan ocultas. Si tú al leer esto crees que no las tienes, bien por ti. Pero creo que estás mintiendo y eres un blanco tentador para una versión social de WikiLeaks.
Caracas, es el fin. El nuestro se ha convertido de a poco en ese amor que pega y te deja con resaca. El odio se nos está instalando en las ganas y nos apagamos más rápido de lo que nos encendemos.
Leo Felipe Campos escribe una carta que me hubiese gustado escribir a mi. Gracias, viejo, por darme una voz.
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