Two dancers

Luego de lavarla en la fuente, una gaviota picotea a una paloma.

Me siento en la plaza a ver almorzar a la gaviota. Escucho Two dancers –»I feel I’ve been where you have been». Enciendo el porro que tú y yo cortamos a medio fumar y que he llevado mil kilómetros en el bolsillo izquierdo de mi chaqueta, como trofeo de un fracaso.

La gaviota logra arrancar un trozo de vientre y se echa a volar. Otras palomas se acercan cautelosamente. La más joven y atrevida, pica adelante.

–¿Quién lo diría? –pienso mientras exhalo– Las palomas también pueden cometer actos aleatorios de canibalismo.


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música, notas

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Almas afines

Recorremos los limites del recinto, atentos a los rodapiés. Miramos detrás de maquinas de refrescos, anuncios iluminados, telecajeros. Casi nos tropezamos y en ese instante, nos reconocemos. Coincidimos. Ella sonríe entre avergonzada y seductora porque de inmediato identifica que queremos lo mismo en la vida: un tomacorriente para reconectarnos con el mundo exterior.

Y ella quiere usarlo primero.

notas

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cuando se trata del Congo | abouttheshuffle

Normalmente, la selección de textos de una exposición fotográfica nos da un marco intelectual, y citas de Derrida nos invitan a reflexionar sobre el significado de una imagen, pero cuando se trata del Congo, nos parece correcto cubrir las paredes con la colorida opinión de conductores de taxis, porque que ilustra el retraso de un país. En ningún momento pensamos que los intelectuales congoleños tienen algo que decir, por supuesto, porque partimos de la idea de que no existen.

Un texto lúcido de O. sobre esa curiosa «celebración» de la «independencia» del Congo (belga) –entrecomillados míos, paréntesis de ellos.

El día que llego a París, justo después de esta conversación con O., conozco a un Congoleño, que luego de un largo, larguísimo periplo, terminó como actor de cine. Le comento sobre la exposición que acabo de ver, la visión eurocentrista, lo raro que me parece todo. El calla. Yo entiendo –una vez más– que soy latinoamericano, que no tendré nunca el nivel para sostener una discusión sobre el tercer mundo con un exiliado de un horror muchísimo más intenso que el mío.

Sigue leyendo el texto de O en about the shuffle: cuando se trata del Congo.