Por qué traje Pac-Man al MoMA | Paola Antonelli
En esta charla de TED, Paola Antonelli, curadora de Arquitectura y Diseño del MoMA, cuenta porqué incluyó 14 videojuegos trascendentales en la colección permanente del museo.
Creo que ella tiene razón: estamos más allá de la discusión acerca de si los videojuegos son arte o no. Lo que me parece más relevante es que, a diferencia de otros objetos de la colección: la Chaise Lounge de Le Corbusier, los vasos de Bauman o la Lettera 22, estos 14 videojuegos han despertado algo más que un casual interés en los cientos de millones de personas que han invertido una incontable cantidad de tiempo experimentando esas obras. Ningún Picasso ha sido visto, analizado, odiado y amado durante más horas que cualquiera de estos juegos.
Personalmente, he invertido más tiempo en Another World, Canabalt o SimCity 2000, que en todos los libros que he leído y todos los museos que he visitado.
(y ni hablemos de Tetris o Pac-Man)
Una joya en este video es lo que dice Antonelli sobre la adquisición del símbolo @: es preservar un momento en el tiempo, como «capturar la sombra de una mariposa».
Reclinada y caída de la civilización occidental | Dan Kois
The woman sitting in front of me on this plane seems perfectly nice. She, like me, is traveling coach class from Washington to Los Angeles. She had a nice chat before takeoff with the man sitting next to her, in which she revealed she is an elementary school teacher, an extremely honorable profession. She, like me, has an aisle seat and has spent most of the flight watching TV. Nevertheless, I hate her.
Why? She’s a recliner.
Desde que soy más o menos «adulto», no me reclino en los aviones. Me parece grosero con los que van detrás. Ya estamos todos suficientemente incómodos, ya hemos sido suficientemente agredidos y humillados para acceder al avión, como para que venga yo a descargar toda mi humanidad sobre las rodillas de algún inocente.
A menos, claro, que la persona que esté adelante de mi lo haga. En cuyo caso, en lugar de masticarle los pelos al tipo de adelante, me reclino también.
Dan Kois tiene un buen punto en este artículo:
Obviously, everyone on the plane would be better off if no one reclined; the minor gain in comfort when you tilt your seat back 5 degrees is certainly offset by the discomfort when the person in front of you does the same. But of course someone always will recline her seat, like the people in the first row, or the woman in front of me, whom I hate. (At least we’re not in the middle seat. People who recline middle seats are history’s greatest monsters.)
Dudo que una minoría entienda esto y deje de reclinarse por convicción. Asientos no-reclinables: una de esas pocas cosas que me gustaría que las aerolíneas incluyeran en su largo checklist de vejaciones.

