David Rowan, editor de Wired en el Reino Unido, explica por qué no usa Facebook.
4) … and there’s a good chance it will be used against you
Mark Zuckerberg would like to suggest that, in an ever more transparent world, “you have one identity — the days of you having a different image for your work friends or co-workers and for the other people you know are probably coming to an end pretty quickly.” That suits his purpose — but in our multi-layered lives it’s just not true. A vindictive ex-partner, or a workplace rival, or a health insurer, or a political opponent, may selectively expose information to your detriment – powerfully re-framing your identity in a way you would consider dishonest.
Considerando que Wired siempre ha estado al frente de la revolución digital, estas declaraciones tienen un peso adicional.
Este es un post invitado de Leo Felipe Campos. Leo es uno de esos editores que sabe manejar recursos. En otras palabras, hace malabares imposibles para que una publicación salga a la calle. Por eso y por lo que escribe de vez en cuando, lo admiro. Su blog, mijaragual es en partes iguales un tributo a Ismael Rivera, una conversación sobre realpolitik, una galería de héroes y una reflexión sobre Caracas.
A Luz
Algunos problemas típicos de las metrópolis occidentales de finales del Siglo XX, como el hacinamiento, la paranoia, los altísimos niveles de consumo y la criminalidad, se escondieron en Sao Paulo durante mi última visita, que duró apenas dos semanas. Una apología es un error, lo sé, por lo tanto diré como la abuelita del comercial: soy vieja, no imbécil. No vengo a pregonar que Sao Paulo es el espejo preciso, sino a plantear un ejercicio que tiene que ver con la condición humana y su relación con la política, la ciudad y el tiempo.
Entiendo que aquella amalgama inabarcable de cuadras, calles y avenidas expandidas, que tiene casi 20 millones de habitantes y un sistema de Metro que dibuja una araña que se enreda, con un complejo laberinto de líneas y estaciones; con conexiones, terminales, pasarelas, viaductos, rascacielos y centros de comercio que aparecen como una escalera mecánica vista desde abajo, se desplaza a una velocidad que aplasta. También entiendo que una velocidad que aplasta es como un tren que va directo al futuro, sin paradas, y que te hace puré de carnita y sangre en las vías de los tiempos que corren si te quedas dormido, si te distraes a amarrarte los zapatos, si te acuestas, romántico y encantado, a descubrir las viejas constelaciones de estrellas. ¿Evidente, no? Si hay alguien aplastado y ese alguien puedes ser tú, la cosa no es buena en un sentido estricto o fundamental.
Palabras clave, entonces: futuro (pueden olvidar lo del aplastamiento, no es necesario; aunque si les queda tiempo, revisen esa imagen de forma constante), y también las de la primera idea: hacinamiento, consumo, paranoia y violencia. La ausencia de ellas.
Este es un post invitado de Maily Sequera. Publicista, diseñadora, profesora. Ha publicado varios poemarios en formato digital y es guitarrista de Ahankar. Maily rockea en múltiples niveles. Puedes leerla y descargarla en su blog, todo es violeta.
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gritos
los detalles son microscópicos
ahora sé que no podemos gritar
aquí, no
ya no
eso era en la casa grande
donde a los vecinos no les importa un ocasional alarido
ellos son los verdaderamente escandalosos
he retenido el hábito de llamar a papá
como si ocurriese una emergencia
para nada
para preguntarle si va a comer ahora
si quiere queso o salsa o nada con los espaguetis
vinimos y tenemos intensiones de quedarnos
sin pedir permiso
como la visita que se instala en una casa ajena
con amabilidad
_y características de fantasma
duran un día o la vida, sin que alguien lo note
y, si alguna vez, destaca su presencia
no hay corazón de piedra
capaz de correr al tipo bueno y arruinado
si grito, los de arriba y los de abajo,
señalarán con sus bocas y sus dedos
dirán: esos son los venezolanos
siempre gritan
y eso será lo primero
no pasará mucho
se evidenciará que los tuteo a todos,
que les incomodo el idioma con palabras ajenas
sabrán que digo buenos días, buenas tardes, en plural, todas las veces
que no entiendo ni tengo idea,
que soy una incómoda bebé social de siete años
cuando se molesten conmigo, qué harán mis hermanas
las escucharé venir con sus rodillas que truenan
a poner la rabia en mi cara con susurros
en ese momento, sabré que ya nos fuimos
que ésta es una casa pero no la nuestra
ésta tiene los muebles baratos de la transición
antes de dormir
pensaré
-porque soy una obsesiva-
cuántas gavetas tenía mi closet
de qué color era cada pared
cuál era nuestro número telefónico
por esa necedad de recordarlo todo
de no extrañar
acortar la distancia geográfica y temporal
convencerme de que estoy de visita
y de que, a la vuelta,
no me incomodará la cama
el piso de la ducha
recordaré dónde está el interruptor de la luz
y repugnaré esta chimenea que me dio esperanzas
laolvidarécompletamente
junto al olor de la madera
la lana en mis pies
la mezquindad del sol
lo olvidaré todo
o fingiré que lo hice
tendré fotografías de viaje
y omitiré la verdadera extensión de mi estadía. Continue reading →
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