Cuando dejemos de usar Facebook, si alguna vez llega a volverse irrelevante, será recordado no por darnos el poder para reconectarnos con amigos perdidos, o proyectar nuestra imagen como un producto. El principal legado de Facebook será haber desvelado el debate sobre la privacidad en Internet, con ejemplos más que elocuentes.
Con frecuencia Facebook es atacado en los medios por sus aparentes fallas de seguridad. Muchos de estos problemas tienen su raíz en los usuarios, 500 millones de personas que no siempre invierten el tiempo necesario para pensar sobre las implicaciones de publicar sus vidas en línea. También es verdad que hasta que una ciberprotesta llevó a la compañía a simplificar sus opciones de privacidad, mover las perillas para limitar correctamente nuestro perfil requería estudios avanzados en planificación de escenarios.
Pero la polémica sobre la seguridad de Facebook continúa por tres razones, a mi parecer:
Hace un poco más de diez años fui a ver Magnolia en el cine sin saber de qué se trataba. Ni siquiera había visto Boogie Nights, así que estaba lo menos preparado posible.
La película, con esa disertación sobre las coincidencias, su crudeza, y su ensemble cast, iba lo suficientemente bien como para ser considerada buena, recomendable. Hasta que PT Anderson subió la marcha:
A medida de que los personajes llegan a su momento crucial y todos se hacen las mismas preguntas trascendentales (¿qué hacer? ¿debo cambiar? ¿debo seguir?), comienzan a cantar Wise Up, de Aimee Mann.
Aquella vez volteé con cara de «¿esto de verdad está pasando?» y absorto, ligeramente eufórico, empecé a pensar ¿cómo resuelves una historia así después de esto?
Y después vinieron las ranas. Un deus ex machina paradigmático que hasta hoy me parece el más brillante del cine.
Hoy Magnolia resultaría increíblemente pretenciosa, pero creo que se debe a que antes existió Magnolia. Lo peor de no poder desmirar películas es que eventualmente terminas añorando ese pinchazo, esa vertiginosa emoción provocada por el descubrimiento de un lenguaje nuevo.
Este es un post invitado de Orlando Verde (O.). Columnista de panfletonegro desde 2001, O. lleva una vida modesta y relajada como DJ, locutor, cineasta e ingeniero. Su blog, abouttheshuffle es un ejercicio trilingüe de música, política, cine y asombro:
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aunque peter gabriel fue quien le dio el soplo de vida (comercial) a eso que se suele llamar world music (a traves de Real World y WOMAD), es quizas ry cooder quien mas efectivamente ha materializado el concepto.
despues de haber explorado las raices africanas del blues con ese discazo que es talking timbuktu, junto al difunto maestro ali farka toure, ry cooder es contactado nuevamente por nick gold, productor de World Circuit (label britanico de vasta historia que comienza con la cantante y folklorista cumanesa María Magdalena Rodríguez, antes de que Real World fuera creado), quien le encomienda una mision que todos conocemos: ir a cuba a buscar a viejos maestros del son cubano y grabar un disco.
la idea era un paso logico: la orchestra baobab de senegal, cuyo genero suele definirse como rumba jazz, un genero que coincide con los ultimos anios de la colonia en varios paises del africa central y occidental, ya era parte de world circuit desde la re-publicacion de esa perla llamada pirate’s choice y asi como antes se habia ido a buscar las raices del blues a mali, ahora habria que ir a buscar las raices de la «rumba jazz» a cuba. o buscar las raices del son cubano en mali, segun convenga.
bassekou kouyate, maestro del ngoni (una especie de laud de tres o cuatro cuerdas), entre otros musicos de africa occidental, debian reunirse con cooder en la habana. cooder pudo evitar el bloqueo americano volando a traves de mexico. pero los africanos tuvieron poblemas de visa y no pudieron asistir al encuentro. puntillita, cachaito y ruben gonzalez eran algunos de los contactos que ya estaban asegurados por el lado cubano. y como todo estaba listo, cooder y los demas salieron a la caceria de lo que habian sido las estrellas del Buena Vista Social Club. o bueno, asi se nos suele contar la historia. Continue reading →
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