Un supermercado en la frontera

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Una pareja de españoles descubre los nombres de las cosas en francés. Comentan la variedad o la escasez productos, eligen las marcas que conocían en España. Los miro con ternura porque me recuerdan nuestras sorpresas iniciales. Nuestro amor/miedo adolescente de recién llegados, la sensación de sólo tenernos el uno al otro en esta ciudad de paso.

Nadie vive más de cinco años aquí. En la frontera, todos están de paso. La sorpresa, el desencuentro, la fugacidad y las despedidas son las únicas constantes. La pérdida continua se vuelve intolerable para algunos. Nuestros caseros preguntan, un tanto extrañados «¿y ahora qué van a hacer, cuáles son vuestros planes?» Nos miramos en blanco, avergonzados. Nuestros planes son vencer la temporalidad, pero no sabemos decirlo en otro idioma. Apenas podemos intuirlo en castellano.

 

Raiders

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Steven Soderbergh montó una versión muda de Cazadores del Arca Perdida, musicalizada con el soundtrack de The Social Network.

Puedes mirarla aquí.

Es una clase de iluminación, encuadre y montaje. Como él mismo dice:

So I want you to watch this movie and think only about staging, how the shots are built and laid out, what the rules of movement are, what the cutting patterns are. See if you can reproduce the thought process that resulted in these choices by asking yourself: why was each shot—whether short or long—held for that exact length of time and placed in that order?

También, una muestra de la genialidad de Spielberg y Douglas Slocombe, el cinematógrafo de Cazadores.

Este es seguramente un resultado de esa famosa dieta cultural que hizo hace algunos años, durante la cual vio Cazadores del Arca Perdida tres veces en una semana. En blanco y negro.

Si produce más cosas como esta, por mi puede seguir retirado del cine.

cine

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Ese fracaso que es migrar y quedarse

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Por ahí en panfleto publiqué un post sobre migrar y quedarse:

¿Sabes el tópico del venezolano que migra al primer mundo y se rebota cuando se da cuenta de que no puede seguir llevando su vida de nuevo rico? Bueno, a mi me fascina ese tema porque me parece que esconde algunos secretos de nuestra idiosincracia. A pesar de que el cine, la televisión, la prensa y toda la literatura contemporánea nos repiten, una y otra vez, que la vida en el primer mundo es difícil, esta gente llega con esas ideas locas de comprar carro, alquilar un piso de 80 metros en un lugar bonito, pagar un colegio privado y salir a comer en restaurantes.

 

Si lo que quieres es una vida de rico, de largas horas en casa sin las angustias de la vida moderna, hay ciudades mejores que Caracas para eso: Nairobi y Lagos, por ejemplo. La experiencia compartida por amigos expatriados es que por 8 horas de trabajo especializado puedes vivir en una casa cómoda y contratar a un ejército de sirvientes, incluyendo una institutriz que impartirá el Inglés de la Reina a tus hijos cuando regresen de la escuela internacional, donde estarán siendo programados para gobernar el mundo.

Y de paso parece que queda plata para ahorrar. En dólares. Una locura.

Ah, ¿no quieres vivir en Accra? ¿Libreville? ¿no quieres vivir bien, tener mejor educación y tiempo libre? ¿qué es lo que quieres, entonces?

¿Cuáles son tus verdaderas razones?

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