Mármol

cote

He entendido que uno de mis asideros durante la emigración ha sido descubrir, en cada país en el que he vivido, cuál es exactamente el corte de carne que va con mi estética. Butifarras y chorizos en España o filetes de canguro en Australia  (supongo que también cuenta el asado de tira de aquella carnicería argentina en Barcelona).

Pero lo que ha sucedido con el Côte de Bœuf es algo tan trascendental que ahora me sorprendo, de vez en cuando, en el pasillo de las carnes, imaginando la continuación de esas vetas de sabor asomadas en la superficie. Mirando, sólo mirando. Perdido en ese mármol carmesí. Soñando.

 


Descubre más desde afinidades electivas

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde afinidades electivas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Leer entrada anterior
En la ciberguerra no hay espacio para la diplomacia, ni la libertad

El estado que está construyendo ese formidable aparato de vigilancia hará lo que pueda para impedir que los periodistas lo...

Cerrar