Ya que en estos días hemos estado hablando de derechos de autor y cultura de internet, aprovecho para compartir Star Wars Uncut, una versión crowdsourced de Star Wars.
En 2009, el director Casey Pugh, le pidió a miles de usuarios de internet rehacer Star Wars: A New Hope (episodio IV) como unfan film. Dividió las secuencias de la película en tomas de 15 segundos y las repartió. El resultado es esta película de dos horas, plena de momentos surreales y, en cierto sentido, mejor que la original:
wikipedia castigándose por un crimen que no cometió
Hace unos días escribí en panfletonegro que no estoy de acuerdo con las manifestaciones autoflagelantes. Occupy Wall Street es un ejemplo más que elocuente de lo que sucede cuando pateas la mesa y haces una pataleta en medio de la calle: al principio nada y después de un rato, los poderosos envían a la caballería.
No importa lo bien que trates de explicarlo, hacer un blackout de la internet es una jugada riesgosa. Después de que destruyes lo único que tienes (el acceso a la información) ¿cuál es el próximo paso? ¿los internautas hacemos una huelga de hambre en nuestras casas?
Las corporaciones del entrentenimiento son como las petroleras, o las empresas que talan el amazonas para fabricar mondadientes. Una manifestación que disminuya la cantidad de música bajada durante un día no los asustará.
Tres ideas sueltas:
1. Google se enriquece con la publicidad que hay en los sitios de «piratería». Me parece un acto de máximo cinismo que participe en la protesta. Tenemos un infiltrado en la huelga de hambre.
2. Este asunto de SOPA es una lucha de dinero viejo y dinero nuevo. La única razón de porqué estamos discutiendo esto todavía es porque el dinero nuevo (es decir, Google) fue el que puso allí al presidente de los Estados Unidos. ¿Qué sucederá en unos años cuando el dinero de la internet sea dinero viejo y algo o alguien venga a atacar sus intereses?
3. Lo único que queda es repetir «copiar no es robar» hasta que nos lo creamos de verdad.
A propósito de la reedición 25 aniversaria de Subway, el New York Review of Books publica un extracto de la introducción, escrita por el mismo autor, Bruce Davidson:
El interior del metro estaba pintarrajeado con una escritura secreta que cubría las paredes, ventanas y mapas. Comencé a imaginarme que estas firmas rodeando a los pasajeros eran antiguos jeroglíficos egipcios. De vez en cuando, mientras miraba estos mensajes crípticos, alguien vendría y se sentaría justo enfrente de ellos, y yo sentía que el mensaje había sido descifrado. Comencé a establecer una conexión entre las islas de Broadway, la cafetería del barrio y el beato escribano del Lower East Side. La conexión era el metro.
El resto es delirante, mezcla de Henry Miller en Times Square y Hunter S. Thompson en una convención de policías.
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