Mi 2018 en cine — 1 de 2

Estas notas fueron escritas saliendo del cine / cerrando una ventana / apagando la tele, justo después de haber visto algo para compartir y antes de contaminarme con las reseñas. Están aderezadas con links que he ido consiguiendo por allí.

 

Enero

Thor Ragnarok es una gran película de aventuras, inscrita en una larga tradición de películas que ya no vemos desde los 80s. Tonta y despreocupada, aún más encantadora que Guardians of the Galaxy 2, que ya es bastante decir. Me divertí como no me divertía desde hace un montón de tiempo.

Sully es más o menos lo que esperaba: una sobria historia de heroísmo norteamericano.

En mi cabeza, The Lost City of Z ocupará el mismo lugar de Fitzcarraldo, The Mission y Apocalypse Now. Una historia sobre empresas fútiles, una aventura tropical. Cuando la vi, había un claro paralelismo entre la película y estar lejos de mi esposa y extrañarla durante la pequeña aventura trascendental que emprendimos en 2018.

Nocturnal Animals tiene algunos elementos de Haneke, sobre todo de Funny Games, por ese asunto de la coerción sin armas. Me gustó el efecto que logra al encapsular una película de suspenso dentro de otra película de suspenso. Es visualmente impresionante.

Los primeros dos minutos de Fruitvale Station son muy efectivos porque logran montar y sostener una historia tensa hasta el tercer acto.

The Beyond tiene algunas ideas que, tal como sucede en la trama, son implementadas de manera apresurada.

Luca Guadagnino es un experto en dirigir historias de como un extraño desequilibra las dinámicas de un hogar. Call Me By Your Name es hasta ahora su película más hermosa y ambigua. No soy particularmente fan de las pelis de amantes homosexuales. Me mortifican un poco. Quizás fue por crecer durante la epidemia del SIDA y ver Philadelphia muy joven. Precisamente por eso no la había visto, porque pensaba que era una historia torturada sobre un amor gay. Pero esta es una historia de deseo y despertar contada por un experto, y sin proselitismo gay. El soundtrack de Sufjan Stevens es excelente.

 

Febrero

The Shape of Water es una película con alma en el que todos los personajes sufren de algún tipo de soledad. Una película que se toma la molestia de desarrollar un personaje que bien podría ser un villano bidimensional. Tiene varias estampas que son una canción de amor al cine. La edición es magistral.

The Mountain Between Us rinde homenaje a Gravity con uno de los planos secuencia más impresionantes de la historia del cine. El resto es un romance de aventuras a la vieja usanza que, para ser honesto, se agradece.

Vince Vaughn se luce como un maestro absoluto del Cool en Brawl in Cell Block 99. Una peli que sorprende al desafiar todas tus expectativas antes de los primeros cinco minutos.  Se inscribe en mi canon personal de las mejores películas sobre prisión.
Es del mismo director de Bone Tomahawk y, siguiendo su estilo, no escatima en el gore. Al tipo le falta un tornillo pero, a la vez, le hace un favor al mundo al correr solitario con la antorcha del Grindhouse.

Estoy tan mal acostumbrado a las películas mal hechas, con personajes bidimensionales, que quedé completamente aplastado con Three Billboards Outside of Ebbing, Missouri. Qué envidia. Qué clase maestra ese final.

Me sabía más o menos la historia que cuentan en Icarus. Pero no sabía toda la historia. Es uno de esos documentales que te hace indignarte sobre el estado del mundo. Lo que lo hace singular es como, por azar, un pequeño esfuerzo documental se transforma en el acto que destapa toda una conspiración.

I, Tonya es Goodfellas on Ice. Un homenaje al frenesí de Scorsese. Vaya papelones se lanzan Margot Robbie, Sebastian Stan y Alisson Janney.

Yo me acuerdo de cuando Tonya Harding se quebró. Me acuerdo de toda la polémica como si hubiese sido hace diez años. Algo impresionante: si ves las rutinas de Tonya Harding en YouTube, te darás cuenta de que existe realmente una diferencia entre lo que puedes lograr en el cine con alguien con el cuerpo de Margot Robbie, y la realidad. Las rutinas, los movimientos de Harding son realmente distintos (el triple-axel comienza en el 1:10)

 

Marzo

Annihilation es una de esas buenas películas de ciencia ficción que no explica las cosas y te deja con varias preguntas genuinas, específicamente sobre qué significa “ser”, luego haber cambiado. Una variación innovadora del tópico “cancer alienígena” que rescata de Alien la aproximación femenina a lo enigmático. De paso, es visualmente hermosa.

Vale la pena ver Atomic Blonde por un plano secuencia que tiene al final del segundo acto. Una gran pelea, una gran persecución, un gran logro técnico, tributo a The Professional, Old Boy y Children of Men. De resto, es una porquería. Me molestó en especial el pobre esfuerzo en la elección de la música, proselitista con una falta pretensión de cultura.

Con toda la algarabía alrededor de Lady Bird, me esperaba algo mejor. Es una película buena, muy bien escrita y actuada, pero no más significativa que otros grandes éxitos del género, como Pretty In Pink, o Diary of a Teenage Girl, o Juno. Aunque hay un elemento singular: en esta historia, la relación entre madre e hija nunca se pone menos tensa y eso refleja una dinámica de las relaciones familiares que es muy difícil de escribir y actuar.

The Big Short meets Blow en American Made, una película sobre tráfico de drogas muy bien montada.

20 años después, French Kiss sigue siendo una buena película. Tiene un montón de cosas muy noventonas, como esa visión provinciana de Europa que tienen los americanos, pero a pesar de eso, sigue siendo una historia divertida para una tarde de fin de semana.

 

Abril

Lo mejor de The Killing of a Sacred Deer, como Alps y The Lobster, es lo hermosa que es. Una gran película super bien montada, una especie de homenaje a Haneke, con un manejo de la tensión impecable.

¿Cuánta gente puede decir que hizo una película que te jode el cerebro con alguien como Colin Farrell… dos veces?

Noah Baumbach hizo un gran trabajo en los diálogos de The Meyerowitz Stories. No recuerdo la última vez que vi una falla de comunicación entre familiares tan realista fuera de una película de Woody Allen. Incluso, en las películas de Woody Allen esas fallas están claramente montadas para lograr un efecto cómico. Aquí no. Adam Sandler hace su mejor papel desde Funny People, otra muestra de que, en buenas manos, puede ser un gran actor.

 

Mayo

Me entretuve en Solo y me perdí un montón de las referencias que la gente dice que tiene. O al menos eso creo. Igual telegrafía un montón y arruina las sorpresas que puede tener. La vi como lo que es: una película de aventuras. Me divertí particularmente en la secuencia de Snowpiercer.

Everybody Loves Somebody me sorprendió por lo bien producida, escrita y actuada. Hubiese ganado la misma cantidad de dinero si hubiese sido otra comedia mexicana tonta. Me sorprendí varias veces prestándole atención a como estaban construidos los diálogos, algo que casi nunca destaca en una comedia romántica.

 

Junio

The Trip to Spain es la tercera película de Rob Brydon y Steve Coogan (luego de El Viaje y El Viaje a Italia). Me reí un montón viéndolos tergiversar grandes escenas del cine. Esta ocupa un lugar especial porque es España porque y la vi durante un periodo de mi vida en el que estoy desencantándome de la comida francesa y convenciéndome más y más de que la comida de España es mi verdadera pasión.

Nelson me recomendó Operation Odessa, es el tipo de película que fascinaría a cualquiera que haya tenido un negocio. Un documental con una historia impresionante, muy bien montado, con un ritmo que se aproxima la película de gangster más dinámicas.

 

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