Mi 2017 en cine — 2 de 2

Estas notas fueron escritas saliendo del cine / cerrando una ventana / apagando la tele, justo después de haber visto algo para compartir y antes de contaminarme con las reseñas. Están aderezadas con links que he ido consiguiendo por allí.

Lee la primera parte de esta lista aquí

Julio

Considerando lo que había leído sobre Ghost In The Shell, me esperaba algo mucho peor. Visualmente está muy bien y si bien quizás no es tan contemplativa o profunda como la original, eso opera en beneficio de la historia. Sin embargo, todas las secuencias memorables son mucho más memorables en la original.

Al principio, me parecía que Bajo la Sombra trataba de decir muchas cosas en poco tiempo. Pero luego se tranformó en una película de terror bastante eficiente.

The Circle es una película para la década pasada, llena de ideas optimistas que hace tiempo fueron descartadas. Hoy es una caricatura con un guión torpe y una evolución de los personajes incomprensible, no se habría salvado incluso en 2007.

Curioso que ambos actores que hicieron de padres de la protagonista murieron este año. Habrá sido culpa de Facebook?

Vi un montón de tele en España (o al menos un montón para mis estándares). De allí:

Fighting es una peli bien hecha. Un triunfo estilístico tanto en su puesta en escena como su ritmo.

Pagafantas hace un montón de cosas bien. Los montajes de un falso documental y las elipsis son muy graciosas. Está bien actuada.

Me pasó con Forces of Nature. Es increible lo ombliguistas que son las películas de los 90s en cuánto al diálogo y lo descartable que son las referencias culturales que usan para hacer chistes que más nunca serán graciosos.

La segunda vez que vi The Social Network me di cuenta de que en realidad es un comentario sobre la vida en Facebook. Cada personaje vive en su propio mundo y aprovecha cada oportunidad que tiene para hablar, pero nadie se escucha porque todos hablan a la misma vez. En cierto sentido esta película, y el mundo en el que vivimos, es el elemento perfecto para alguien que solo quiere escribir dos horas de diálogo, como Aaron Sorkin, sin considerar la historia o al público. Es una manifestación clara de la  ruptura de nuestras capacidades de comunicación.

 

Agosto

En lo que va de año, Voraz (Grave, en francés) es la primera película que me ha hecho hablarle a la pantalla. En realidad, gritarle a la pantalla “¡Noooo, no no nononono!”. Lo menos que puedo decir es que es un filme muy valiente sobre la adolescencia y el despertar de los apetitos. También lleva de contrabando algunas ideas sobre el cuerpo femenino. Magistralmente escrita y dirigida. Un debut feroz para su directora. Es crucial que no leas nada sobre ella. Sólo mírala.

Always Shine es un pequeño estudio sobre la envidia entre amigos. Tiene un montaje maravilloso que no te suelta en ningún momento y una tremenda actuación de Mackenzie Davis.

Wonder Woman… meh, si. Está bien, supongo.

Melanie Lynskey hace un papel arriesgado y diferente en I Don’t Feel at Home In this World Anymore, una ingeniosa comedia(¿?) negra.

Fui a ver Dunkerque por recomendación de Vinz y Pedro. Antes de cualquier cosa, hay que decir que es bastante difícil que una película sobre Dunkerque supere a los cinco minutos de plano secuencia de Atonement, uno de los grandes momentos estéticos del cine. Esa fue una expectativa que afortunadamente pude dejar en la puerta.

Me pareció fascinante la elección de contar una historia en tres escalas de tiempo. No recuerdo haber visto algo así. Tampoco recuerdo una representación tan creíble del miedo a morir y del valor ante la adversidad. Esto la inscribe en el panteón de las películas sobre derrotas heroicas, junto a Das Boot, Gallipoli, Letters From Iwo Jima y otras.

Pero nada de eso es tan importante como lo siguiente:
Dunkerque es una fucking obra maestra de diseño de sonido, un prodigio que necesita de una sala oscura y grandes altoparlantes. Este video de Vox lo explica muy bien.

Tom Hardy demuestra que su actuación en Mad Max no fue un asunto de suerte. Parece ser que mientras menos líneas tiene, mejor entendemos a sus personajes. Puede llevar el peso de una película enunciando algo así como veinte líneas… y con la mitad de la cara cubierta. Así de expresivo es.

War Machine es una película un poco lenta que vale la pena ver por el trabajo de actuación física de Brad Pitt, que es absolutamente genial. Se convierte en una persona completamente distinta y creíble.

 

Septiembre

What Our Fathers Did es un documental basado en entrevistas a dos hijos de altos jerarcas Nazi. Uno de ellos está en paz con la idea de que su padre fue un monstruo y el otro no tanto. Es una representación extrema de las dificultades que podemos tener al reconciliarnos con los pecados de nuestras familias. El documental se permite largas discusiones reiterativas. En un mundo de 140 caracteres en el que no se puede dialogar, este espacio de hora y media es un regalo a la idea de la argumentación. Notablemente, el productor y guionista es un judío, abogado en la Corte Internacional de Justicia. Un tipo que entiende porqué revisitar estos temas es importante.

Valerian and the City of a Thousand Planets tiene varias ideas buenas y es tremendamente original. Lamentablemente, en su intento de hacer un filme policial en el espacio, falla en manos de Dane DeHaan, quien pareciera hacer un esfuerzo por ser lo menos encantador posible. De hecho, actúa en el mismo registro que tan bien le funcionó en A Cure for Wellness, pero Valerian necesita un Han Solo, no un tipo perfecto y despreciable.

 

Octubre

La primera vez que vi Blade Runner he debido tener 8 años… y supongo que no la terminé. Volví a verla durante la universidad, a mediados de los 90s, y luego una madrugada, angustiado y solo, a comienzos de los 2000. A medida que envejezco, el sentido de Blade Runner se va materializando. Seguramente porque estoy más cerca de la muerte y esa angustia vital de los replicantes se me hace más corpórea. La vida misma, ser humano, es saber que vamos a morir.

Blade Runner 2049 es una belleza de película arruinada por peleas innecesarias. Atmosférica, deprimente, opresiva, triste y melancólica. El diseño de producción —tanto sonido como imágenes— es absolutamente sobrecogedor. Ese ruido fantasmagórico al borde de la saturación, esos metales ralentizados que hacen vibrar a las butacas, es la única manera de competir con el soundtrack de Vangelis. Esto es lo que la adaptación de Ghost in The Shell ha debido ser.

De los preview de anime, Black Out 2022 fue el que más me gustó

Noviembre

Baby Driver es una nueva cúspide estilística para Edgar Wright. Un uso ingenioso de la cámara y un excelente ritmo. Durante algunos momentos sentí lo mismo que la primera vez que vi Pulp Fiction. Quizás porque la edición es igual de fantástica. Sin embargo, claramente no es un película de Tarantino, pero tampoco de Edward Wright. Sí, tiene el mismo estilo, con referencias pop y algo del humor, pero esta película se toma en serio a si misma… a veces… ¿quizás irónicamente? Quizás sea Baby Driver es Reservoir Dogs para millennials.

Es una clase maestra de narrativa expositora, con una economía de diálogo envidiable. Este video lo explica bastante bien.

Spiderman Homecoming sufre de la saturación que producen 15 años de Spiderman en el cine. Brilla en los momentos metatextuales en los que intenta posicionarse como el superhéroe de la generación YouTube, y en los tópicos que rescata de las mejores comedias de John Hughes.

Al comienzo, el humor de Guardians of the Galaxy 2 me pareció un poco forzado, pero cerca de la primera hora me rendí. Es una peli encantadora, con mucho corazón. Un logro considerando que es un blockbuster de superhéroes.

Mike and Dave Need Wedding Dates es mucho mejor de lo que parece. Entre las comedias de humor guarro, esta es una de las pocas que se detienen a pensar un momento. Los cuatro principales, en especial Adam Devine y Aubrey Plaza, logran el difícil acto de hacer el ridículo extremo y a la vez parecer humanos.

 

Diciembre

Me encanta que lo que sucede en The Last Jedi es exactamente lo que dice Kylo Ren que sucederá con el pasado. puedo entender porqué esta película no le gusta a los fans. Durante la mitad de la película tú como espectador crees que estás viendo una película. Pero la película que estás viendo no es la película. Piensas que la historia va por un lado, pero “this is not gonna go the way you think”. Y justo en la mitad de pronto la peli se pone de cabeza, Kylo Ren dice que le va a prender candela a toda esta mierda y la película destruye todo lo que puede gustarte sobre la saga. Te escoñetan todo el universo que tenias ordenadito en tu cabeza, y mientras lo hace, la peli hace chistecitos. Para más humillación, el héroe que actúa por instinto (Poe) siempre se equivoca. “I shit on your legacy, Star Wars”, dice el guionista.

El personaje mejor construido es Kylo Ren, en parte porque Adam Driver es muy bueno pero también porque la idea de ese villano millennial y torturado es fucking magistral. Quitarse la máscara es una manera muy literal de decir “presta atención, ahora vamos a desarrollar a este personaje”. Este Luke Skywalker, deprimido e imperfecto, es bastante fiel al aprendiz de El Imperio Contraataca, ese quizás el estado natural de Luke, la esencia de su personaje. En ese sentido, The Last Jedi es a Star Wars lo que Logan es a X-Men. Logan, a su vez, es a las pelis de superhéroes lo que Unforgiven es a las pelis de vaqueros.

Es decir, The Last Jedi es la película que salvará al western espacial.

Mientras veía Jim and Andy: The Great Beyond pensé que Jim Carrey debe ser una de las pocas personas en Hollywood que puede tratar a profundidad el tema del documental. Un behind the scenes de la exposición en el show business y las consecuencias de ser el payaso de la clase para todo el mundo.

Okja es una delicia de ver, una película hermosa en múltiples niveles. Uno termina acostumbrándose a que lo traten como un ignorante y es un verdadero regalo cuando te presentan una historia de manera inteligente, con secuencias bien pensadas, con persecuciones que exponen claramente dónde estás en el espacio, con personajes con motivaciones y convicciones defendibles. Un logro estilístico la clara conexión entre esta película, Snowpiercer y The Host. Mención especial para Jake Gyllenhaal, que se da la libertad de jugar con su papel.

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